Cómo controlar los Celos

Como a muchas personas, los celos pueden asustarte de vez en cuando y ser de esos fantasmas econdidos bajo la cama. Si haz sentido celos seguro te identificarás con esta guía y probablemente te ayude a disminuir sus consecuencias. Cada vez que ocurren esos ataques irracionales, pensamientos intrusivos, o sentimientos de reproche peude ser que te veas completamente vulnerable a continuar dándole rienda suelta a lo que te provoca tales reacciones. Si te quedas días meditando sobre pequeños detalles, como la forma en que un amigo miró a tu pareja, posiblemente necesites seguir leyendo.


La monogamia es un modelo altamente prescrito que viene con un conjunto de configuraciones predeterminadas. Por ejemplo, viene con fidelidad incorporada, y debido a eso tú puedes evitar estas conversaciones en vez de lidiar con los celos. Puedes estar en situaciones en las que no aparecen, o ignorarlos y confiar en el hecho de que ‘Bueno, estamos casados’. Pero para la gente que se sale de esa estructura, la configuración predeterminada ya no funciona. Ya no tienes esta protección percibida, y entonces se debe prestar atención a la relación y lidiar con cosas como los celos”.


Es importante darse cuenta de que, en una relación romántica, los celos nunca se van a ir completamente. En pequeñas dosis, puede ser una señal de que te importa tu pareja (de hecho, algunas investigaciones sugieren que celos moderados están incluso ligados a una relación más fuerte). Pero es posible tener algo de control sobre las emociones.

Todo consiste en trabajar por mantener sus celos en niveles saludables.


Aléjate un poco

Los celos se comparan con una alarma encendida en tu casa — estás prestando atención y sabes que algo está mal, pero no sabes ningún detalle. Y “si no apagamos la alarma”, es muy difícil saber qué es lo que está mal.


En otras palabras, el primer paso para manejar tus celos es manejar tu respuesta inmediata al estrés. Se recomienda que durante un ataque de celos, trates de localizar la sensación en tu cuerpo. Algunos lo llevan sobre sus hombros; otros experimentan una sensación de hundimiento en el pecho, o pesadez en las entrañas. Hallar la manifestación corporal de las emociones puede ayudarte a calmarte, lo que, a cambio, te da la libertad para concentrarte en investigar lo que te hizo sentir de esa manera.


Rastrea tu historia

Los celos no necesariamente significan que eres una persona insegura. Algunas veces, la causa de un ataque de celos es un miedo no especificado o una necesidad no cubierta. Para identificarlo, es de ayuda entender tus inseguridades personales y las razones subyacentes para que reacciones de la forma en que lo haces, o tu “fuente de predisposición”.


Una vez que identificas la raíz de tus celos, puedes empezar a avanzar. Por ejemplo, si te das cuenta de que tienes celos porque no estás recibiendo suficiente atención, puedes sugerir planear más actividades en pareja; si eres hipervigilante debido a que una pareja anterior te mintió, compartir eso con tu pareja actual puede ayudarte a trabajar en tus problemas de confianza.


Reconoce tus trampas cognitivas

En algún punto, todos caemos en trampas cognitivas que convierten una situación neutral en una crisis. Una es leer la mente, cuando erróneamente piensas que sabes lo que está pasando por la cabeza del otro — digamos, como asumir que tu pareja está viendo a una persona atractiva por interés, cuando en realidad es por distracción. Otra trampa es el adivinar el futuro, cuando predices las acciones futuras de tu pareja e imaginas que te abandona.


Oblígate a estar a gusto con lo desconocido

Un componente clave en los celos es lo que los psicólogos llaman la intolerancia a la incertidumbre; aquellos especialmente sensibles a esta situación pueden llenar el vacío de información con historias negativas. Por ejemplo, si tu pareja sale con un viejo amigo y tú no vas, puede que te encuentres inventando un escenario en el que ellos se coquetean.

Eso es totalmente natural — todos estamos programados para sentirnos incómodos con la incertidumbre –, pero la clave para evitar que las cosas en tu cabeza pierdan el control es atraparte en el acto.


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