Querer Cambiar: 6 etapas para alcanzar los cambios que deseas


Quien más, quien menos, todos hemos tenido o tenemos hábitos que nos gustaría cambiar porque los consideramos perjudiciales para nosotros. Lo mismo sucede con comportamiento propios que nos hacen la vida más difícil o incluso que perjudican a los demás.

También nos hemos encontrado en situaciones dónde desde nuestra perspectiva personal, percibimos de forma clara que personas cercanas exhiben comportamientos o hábitos que son nocivos para ellos o que perjudican a las personas que tienen cerca, pero que ni ellos mismos son conscientes de los beneficios de cambiarlos.

En uno u otro caso, nos encontramos que cambiar de hábitos o comportamientos no siempre es fácil. A veces nos encontrarnos en situaciones dónde tenemos claro qué aspectos queremos cambiar pero no sabemos cómo hacerlo. En otros casos nos ocurre qué comenzamos un cambio de hábito pero que no se mantiene en el tiempo, situación está que nos genera mucha frustración y desmotivación para seguir intentando.

Cambiar nunca es una tarea sencilla y fácil puesto que hay muchos factores y fases implicadas en el proceso y aunque muchas veces hayas oído aquello de “querer es poder”, estoy segura de que muchas veces has querido y no has podido y es que he de decirte que querer no siempre es poder. Querer apela a la motivación y el poder alude a los recursos, capacidades y habilidades que hay que poner en marcha en un proceso de cambio, así que es posible, que aún derrochando motivación lo que te ha faltado han sido algunos recursos, capacidades o habilidades para hacer frente al proceso.

Es por todo esto por lo que me gustaría Explicarte cuáles son las fases que tenemos que hacer frente en todo proceso de cambio.


Primera fase del cambio: precontemplación.

Podríamos decir que esta es la fase de no cambio. En esta fase ni siquiera advertimos ni somos conscientes de qué hay algo que debemos cambiar. En esta etapa consideramos que nuestros hábitos o comportamientos están dentro de la normalidad, minimizando incluso el impacto real que estos comportamientos tienen en nuestra vida.

Es posible que en esta fase, las personas de nuestro alrededor sean más conscientes que nosotros mismos de aquellos comportamientos que sería interesante cambiar. En esta fase podemos oír comentarios del tipo: "te convendría dejar de fumar", "tienes que aprender a gestionar tu agresividad", etc. Pero en esta fase hacemos "oídos sordos" a estos comentarios.

De esta misma manera, nosotros podemos ser concientes de comportamientos y hábitos que nuestros allegados podrían cambiar para mejorar algunas condiciones de su vida, ya sea la salud, algún aspecto laboral, personal o social. Pero ellos estando en esta fase de precontemplacion no valoran estas posibilidades.

Dentro de esta fase podemos encontrar dos fenómenos, uno el que llamamos acontemplación, y es el proceso por el cual no somos conscientes de la importancia que tiene cambiar ciertos habitos. Esto se debe a que no vemos la asociación que se produce entre nuestra conducta y las consecuencias que se derivan de ella, por ejemplo puede ser que mi forma de expresar el enfado sea agresiva y que por tanto las personas cercanas tiendan a evitar interactuar conmigo pero que yo no sea conscient